Segundos previos a la acción

¿Por qué son tan importantes los segundos previos a una acción? 

Se trata solo de unos pocos segundos, pero hacer un buen uso de ellos es fundamental para ejecutarla de la forma más eficiente. ¿Cómo aprovechan los segundos previos a la acción los mejores deportistas? ¿Qué diferencia a los buenos de los mejores? 

Si practicas algún deporte en el que dispones de un tiempo de preparación para iniciar una acción, y sobre todo si ésta requiere precisión, como un tiro libre en baloncesto, el lanzamiento de un penalti, un saque en tenis, tiro con arco, tiro olímpico, golf…, te habrás dado cuenta de la importancia de ese tiempo previo a la acción.

En el post “Ojo quieto: la mirada del éxito” ya os detallé que los deportistas expertos muestran periodos de ojo quieto más largos que el resto de los deportistas. Es decir, su último punto de fijación visual antes de iniciar la acción dura más tiempo. Están más tiempo mirando a su objetivo, y eso les da más tiempo para procesar las señales visuales relevantes y para coordinarlas con su sistema motor. Por lo tanto, no tengas prisa, tómate tu tiempo antes de lanzar, sacar, disparar…

Pero, además, las investigaciones revelan que algo más marca la diferencia entre los deportistas expertos y los de menor nivel de rendimiento, y tiene que ver con su actividad cerebral.

En esos momentos previos a la acción, los deportistas de mayor nivel de rendimiento muestran menos actividad cortical en su hemisferio izquierdo y más actividad en su hemisferio derecho. Pero ¿por qué?

¿Cuáles son las funciones del hemisferio izquierdo? ¿Por qué es tan importante reducir su actividad?

Al hemisferio izquierdo se le atribuyen las funciones verbales, de pensamiento lógico y racional, la capacidad de análisis, la resolución de problemas… pero, cuando lo que tenemos que hacer es ejecutar una acción precisa, adquiere más relevancia el hemisferio derecho, cuyas funciones tienen que ver con la orientación espacial, la experiencia cinestésica y la detección e interpretación de señales, entre otras.

Ser capaz de aquietar al hemisferio izquierdo, de hacerle callar, de no pensar, evita posibles interferencias con lo que de verdad importa en ese momento: la información visual, las sensaciones físicas y la programación de la orden correcta para realizar la acción. 

En definitiva, esa diferencia de actividad cerebral entre ambos hemisferios estaría indicando una asignación más específica de los recursos atencionales en el caso de los deportistas de alto rendimiento. Es decir, que los deportistas de alto rendimiento son expertos en dejar ir el contenido mental que no interesa, el “ruido” (pensamientos, dudas, expectativas, preocupaciones…) y en dirigir toda su atención a lo que de verdad importa. Así pues, elimina el ruido mental y focaliza.

Pero ¿cómo lo podemos hacer?

Como hemos visto, de nuevo la ciencia pone de manifiesto que la regulación de la atención es una habilidad fundamental para el alto rendimiento. Así pues, el entrenamiento atencional es la mejor herramienta a la que puedes recurrir.  

Te puede ayudar realizar prácticas de Mindfulness en las que diriges tu atención a un objetivo sensorial (tu respiración, tu cuerpo, el movimiento…) y cada vez que tu atención se aleje de tu objetivo (y eso, créeme, sucederá a menudo) y te des cuenta de ello, lleva de nuevo tu atención al objetivo. Como cualquier entrenamiento, requiere constancia, pero enseguida observarás que atender a nuestros sentidos aquieta nuestra mente. Y, al contrario, atender a nuestros pensamientos nos desconecta de nuestros sentidos. 

Pero ese solo es el primer paso, un entrenamiento atencional para el alto rendimiento incluye prácticas adaptadas al contexto de entrenamiento y transferibles a la competición; en definitiva, un entrenamiento individualizado adaptado a tus necesidades y a las de tu deporte. 

Si quieres más información, o necesitas incluir este tipo de entrenamiento, contacta y hablamos.

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