tenista sentado, frustado y pensando. Apoya la cabeza sobre sus rodillas

No seas tan duro/a contigo

No seas tan duro/a contigo

Desde siempre el deporte ha estado asociado a la idea de lucha, esfuerzo, superación… incluso sufrimiento. Sin embargo, las investigaciones más recientes ponen de manifiesto que hay una parte de sufrimiento que no sólo es inútil, sino que resulta perjudicial para el rendimiento. Me refiero al sufrimiento derivado de la culpa, de la falta de confianza, del miedo y de los reproches que nos hacemos a nosotros mismos.

La autocompasión constituye un recurso psicológico que nos puede ayudar a lidiar de forma saludable y constructiva con el sufrimiento y con las situaciones de estrés que suceden tanto en los entrenamientos como en la competición. Pero, ¿qué es esto de la autocompasión?, ¿sentir pena de mi mismo?, ¿rendirme a la primera dificultad?, ¿ser demasiado indulgente conmigo mismo? La respuesta es NO. Nada más lejos de la realidad.

La autocompasión implica el reconocimiento y la aceptación:

  • de nuestros propios límites, en vez de criticarnos por ellos,
  • de nuestros pensamientos y emociones negativas, en vez de negarlos o exagerarlos, y
  • de que las dificultades y el fracaso son experiencias inherentes al deporte y a la propia vida, y todos pasamos por ellas.

Y también conlleva un trato amable, generoso y comprensivo hacia nosotros mismos.

Así pues, la autocompasión está compuesta de tres factores:

  1. Mindfulness, para observar todos los aspectos de la experiencia (incluidos nuestros pensamientos y emociones) con apertura, aceptación y con una actitud no enjuiciadora.
  2. Sensación de humanidad compartida, para reconocer lo universal que son las dificultades y el fracaso. Esto ayuda a normalizar el fracaso, a no verlo como una catástrofe, sino como algo común a lo que todos nos enfrentamos.
  3. Amabilidad hacia nosotros mismos.

Y, al contrario de lo que se podría pensar, la autocompasión no nos hace blandos. Todo lo contrario. Centrarse en las emociones que provoca una situación dura o de fracaso nos ayuda a reevaluar dicha situación de forma más saludable y aceptando la responsabilidad. De hecho, las investigaciones revelan que los deportistas más compasivos consigo mismos:

  • son más proactivos, tienen más iniciativa y aceptan su responsabilidad,
  • experimentan menos ansiedad y menos emociones negativas, y
  • afrontan mejor el estrés, tienen una actitud más positiva y sienten más bienestar y satisfacción con su vida.

Si quieres saber más sobre autocompasión aquí tienes el link de la web de Kistrin Neff. Todo un referente en el estudio de la autocompasión.

Pero si lo que quieres es información sobre las investigaciones de autocompasión en deportistas, escríbeme por correo electrónico y te enviaré unas cuantas referencias.

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